Por: Flor Alejandra Galindo Casado
Hablando de mujeres exitosas, valientes y dedicadas a hacer -literalmente- de este mundo un lugar mejor, debemos escuchar a la Dra. Cristina Cortinas Durán. Ella es una bióloga y científica mexicana con una destacada trayectoria en el ámbito de la salud ambiental y la gestión de residuos peligrosos.
¿Qué tiene que ver una bióloga con la construcción en México?, puede usted estar pensando; la Dra. Cortinas “formó parte del Grupo Técnico que colaboró en la elaboración del Proyecto de Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-161-SEMARNAT-2012, que establece los criterios para clasificar a los residuos de manejo especial y determinar cuáles están sujetos a plan de manejo” y si sus obras son pequeñas, medianas o grandes, es casi seguro que en éstas se generen residuos.
Los residuos de manejo especial en la construcción son los que podemos valorizar (por ejemplo, vender, reusar, reciclar, donar; según la cantidad de residuos que se generen, se requiere o no un plan de manejo en la obra).
Para revisar las propuestas de la Dra. Cristina, respecto al papel de la empresa constructora en su tránsito hacia una economía de cero desperdicios, describamos las principales estrategias y principios, inspirados en la economía circular y el capitalismo natural:
Rediseño ecológico. Adoptar modelos de producción inspirados en la biología. Esto implica diseñar procesos y productos que imiten los ciclos naturales, donde no se produce desperdicio y los materiales se reintegran al sistema.
Eficiencia en el uso de recursos. Elevar la eficiencia en el uso de recursos biológicos y técnicos. Aumentar drásticamente la productividad de los recursos naturales, obteniendo “más con menos”.
Economía de servicios y flujo. Cambiar a modelos de negocio basados en soluciones y servicios en lugar de productos. Mantener la propiedad del material físico durante toda la vida útil del producto, incentivando el reciclaje y la refabricación. Esto también alienta a la empresa a encontrar formas de proporcionar servicios con el menor uso de materiales posible.
Uso de materiales renovables y reciclables. Priorizar el uso de materiales biológicos renovables y asegurar que los productos sean físicamente reciclables en un alto porcentaje. Desarrollar productos a partir de materiales directamente compostables, donde el material regresa como nutrientes productivos.
Minimización de residuos en la producción. Disminuir los residuos al mínimo, reutilizando, reparando, renovando, reciclando materiales y productos existentes tantas veces como sea posible para crear valor añadido.
Gestión de residuos de construcción y demolición. Implementar planes de manejo para los residuos generados en la construcción y demolición, asegurando que los materiales valorizables no se entierren y se utilicen productivamente una y otra vez.
Colaboración y trazabilidad. Colaborar con consumidores, así como con usuarios para fomentar el consumo responsable de materiales y productos, contribuyendo a la trazabilidad en la revalorización de residuos.
Inversión en capital natural. Centrar la atención en la conservación del stock de recursos naturales y la capacidad regenerativa de la naturaleza, incluyendo la mitigación de pérdidas de recursos naturales debido al desarrollo urbano e industrial.
Para lograr estos cambios, es crucial que las empresas constructoras adopten una visión sistémica que considere todo el ciclo de vida de los materiales y productos desde la extracción hasta el desecho final. Además, es fundamental reinvertir en capital natural y buscar soluciones basadas en la naturaleza para minimizar la pérdida de materiales y energía.
Si bien, esos conceptos suenan generales, el contratista puede aterrizarlos haciendo conscientemente una separación, almacenamiento y valorización de los residuos de manejo especial que se generen en sus obras: papel y cartón, plásticos, madera, vidrio, residuos orgánicos del despalme, desmonte, envases y embalajes (por ejemplo, tarimas de madera), “residuos de la construcción, mantenimiento y demolición en general, que se generen en una obra en una cantidad mayor a 80 m³”.
Implementando progresivamente la cultura de la economía circular en sus obras, las empresas dedicadas a la construcción trasladan, desde la dirección hasta el ayudante general o la señora de la cuadrilla de limpieza fina, la responsabilidad de hacer el uso más eficiente de los recursos y a no desperdiciar.
Esta es una alternativa que le ayuda a la empresa a hacer cambios significativos, que dan como resultado la ejecución más rápida y menos costosa de la obra.
No todas las empresas constructoras tienen implementada la filosofía empresarial de Lean Construction, pero las palabras de la Dra. Cristina tienen concordancia con los principios de Lean Construction siguientes: crear valor para el cliente, gestionar flujos de valor, eliminar residuos, controlar la producción y mejorar continuamente; ello puede ser aplicado a cualquier tipo de construcción y cualquier tamaño de obra. La administración adecuada de una obra y el desplazamiento de la situación actual hacia la ejecución de la obra más eficiente, sirven para hacer mejores negocios.
Lean Construction:
Los métodos Lean buscan desarrollar y administrar un proyecto a través de las relaciones, el conocimiento compartido y los objetivos comunes. Los silos tradicionales de conocimiento, trabajo y esfuerzo se desglosan y reorganizan para el mejoramiento del proyecto en lugar de los participantes individuales.
¿El resultado?
Mejoras significativas en el horario con desperdicios dramáticamente reducidos, particularmente en proyectos inciertos complejos.
Según https://lcimexico.org/
Referencias:
Perfil Profesional: Dra. Ma. Cristina Cortinas Durán
NORMA Oficial Mexicana NOM-161-SEMARNAT-2011.
Que establece los criterios para clasificar a los Residuos de Manejo Especial y determinar cuáles están sujetos a Plan de Manejo; el listado de los mismos, el procedimiento para la inclusión o exclusión a dicho plan.LOS PRINCIPIOS DE LEAN CONSTRUCTION
