Construyendo igualdad, desarrollo y participación de las arquitectas.

CONSTRUYENDO IGUALDAD DESARROLLO Y PARTICIPACIÓN DE LAS ARQUITECTAS

Por: Laura Michelle Ramírez Rodríguez

La arquitectura surge como una respuesta a la necesidad de habitar el espacio, su evolución con el hombre a lo largo del tiempo ha generado un arte transformándose en una disciplina, que ha dejado un legado de icónicas obras que son hitos y patrimonio, esto representa un sentido de identidad, pertenencia y aspiraciones de quienes los habitan. El tiempo, el contexto, los materiales, las formas y la arquitectura misma revelan un lenguaje para el ser humano, al observar una obra se suele reflexionar sobre la mente maestra detrás de su planificación y diseño.

La historia nos dicta un papel masculino predominante en la creación de estos espacios, sin embargo, haciendo un análisis más inclusivo se reconoce a la arquitecta como influencia en la transformación del diseño del espacio habitable y urbano. En este contexto resulta fundamental explorar cómo las mujeres han superado barreras, dejando una huella significativa en nuestra profesión, proyectando una nueva visión para el futuro de la construcción.

Es importante mencionar que, durante la formación de los arquitectos y arquitectas desarrollamos diversas habilidades que, sin duda, forjan corrientes arquitectónicas manifestándose en nuevas tendencias, cada estilo relacionado directamente con su autor.

Datos arrojados por la oferta académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señala que la demanda de primer ingreso de la Licenciatura en Arquitectura para el ciclo 2023-2024 fue de 10,663 aspirantes, ofertándose 1,795 lugares, de los cuales el 52% fueron ocupados por mujeres y 48% por hombres. En contraste con generaciones anteriores, existe una mayor demanda por parte del sector femenino, lo que se traduce en que las instituciones educativas desempeñan un papel crucial en fomentar esta equidad, generando oportunidades y reconociendo el valor que las mujeres aportan al campo arquitectónico.

La presencia de mujeres en la industria de la construcción ha registrado avances en la última década. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo de 2022, el número de mujeres empleadas en el sector llegó a 30,000, lo que representa el 0.8% del total de trabajadoras. Si bien, la proporción sigue siendo baja, este dato refleja un crecimiento importante respecto al 0.4% observado en 2013. Aunque no simboliza ni cerca de una unidad, abre la conversación sobre la inclusión femenina; aún existe un recorrido por realizar ante esta equidad de participación laboral.

Los estereotipos de género han contribuido a la escasa representación femenina en el campo arquitectónico pero, en nuestros tiempos, gracias a las luchas de las mujeres por la liberación y la igualdad social, se ha empezado a reconocer su desempeño, trabajo, aportaciones y liderazgo, demostrando que la arquitectura también es una manifestación social y superación colectiva. La visión prospectiva implica imaginar un futuro donde la arquitectura no solo responda a problemas actuales, sino que también anticipe necesidades emergentes.


Un referente nacional

En México, un estandarte de la arquitectura es Tatiana Bilbao, sobresaliente en su trabajo y aportaciones de la arquitectura contemporánea. Éste se distingue por integrar la sostenibilidad y el respeto por las tradiciones locales en sus proyectos, promoviendo el bienestar social y la contextualización del diseño arquitectónico.

Además, ha transformado el ámbito laboral al fomentar la participación equitativa de arquitectos y arquitectas en los procesos de planificación, diseño y construcción. Su enfoque crea un entorno donde las contribuciones de ambos géneros son valoradas por igual, desafiando estereotipos y eliminando barreras discriminatorias. Asimismo, su compromiso con los sectores más vulnerables garantiza que sus necesidades específicas sean atendidas con sensibilidad y eficacia.


Hacia un futuro más equitativo

Impulsar la equidad de género en la arquitectura exige acciones concretas: implementar políticas de inclusión en la educación y el sector laboral, garantizar igualdad de oportunidades en concursos y proyectos, así como visibilizar el trabajo de las mujeres arquitectas para inspirar a nuevas generaciones.

Esto incluye crear redes de mentoría y apoyo profesional; es decir, construir una base sólida para un cambio estructural y permanente.

Sin embargo, este compromiso no debe limitarse a la equidad de género. Es fundamental ampliar el enfoque hacia la representación de todas las diversidades, asegurando que las voces de distintas comunidades sean consideradas en el diseño de los espacios que habitamos.

La arquitectura tiene el potencial de convertirse en un motor de cambio social, donde cada proyecto no solo construya espacios físicos, sino también entornos que reflejen justicia, inclusión y respeto.

Valorar y apoyar estas iniciativas es esencial para construir un futuro donde el diseño y la arquitectura respondan verdaderamente a las necesidades de todos. Solo así podremos avanzar hacia una sociedad más equitativa, sostenible y consciente.


Aunque históricamente la arquitectura ha sido un campo dominado por hombres, las arquitectas, mediante el estudio y la práctica, están transformando significativamente la participación en el diseño de espacios urbanos y edificaciones, así como en la propia construcción. Su esfuerzo constante ha generado un contraste generacional que evidencia los avances logrados tanto en su formación como en el ámbito laboral y profesional, pero que también pone de manifiesto los retos que aún persisten.

De este modo, la arquitectura no solo se consolida como un arte y una ciencia, sino también como una expresión de justicia social, diversidad e inclusión. En este contexto, se busca promover entornos laborales competitivos, participativos, seguros y equitativos, donde el reconocimiento sea accesible para todos, respondiendo a las demandas de una sociedad en constante crecimiento y evolución.


Referencias:


Laura Michelle Ramírez Rodríguez
Estudiante de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la UAEMéx,
e integrante del Colegio de Arquitectos del Estado de México.

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