De acuerdo con la publicación “Mujeres y Hombres en México 2024”, los hombres tienen una presencia más notable en la industria, la construcción, la minería, el transporte y pesca, así como en el sector de electricidad, gas y agua.
Esto indica que la división del trabajo según el género se manifiesta tanto en el ámbito doméstico como en el mercado laboral, debido al tipo de ocupaciones en las que predominan las mujeres, que son principalmente el sector de servicios, así como actividades relacionadas con la educación y otros cuidados.
Históricamente, la albañilería ha sido un oficio dominado por hombres, pero en los últimos años, las mujeres han ido ganado terreno. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las mujeres representan aproximadamente entre el 5% y el 10% de la fuerza laboral en la construcción en general. Este porcentaje puede variar dependiendo de la región y del tipo de obra.
Las mujeres que se dedican a la albañilería llegan a enfrentar desafíos como la discriminación, la falta de oportunidades de capacitación o el acceso limitado a herramientas y recursos; sumando a todo esto la necesidad de equilibrar su vida laboral con la familiar.
Para esta edición de la revista “Construyendo México”, Norma Sánchez Velázquez nos compartió su experiencia y testimonio.
Se casó a los 18 años, y desde ese momento, su esposo le fue enseñando el oficio en el que él destacó en actividades como pegado de piedra, construcción de edificios y construcción de albercas.
Cuando él comenzó a construir la casa para Norma y sus hijas, las involucró en algunas tareas, lo que implicó que Norma aprendiera a tomar medidas, a aplanar, a colocar ventanas o pisos, a impermeabilizar e instalar tuberías.
En el 2022, Norma enviudó. Ella comparte que ese momento sin duda fue una experiencia que marcó su vida; la tristeza la invadió, pero la necesidad de llevar el sustento económico a casa para la manutención de sus tres hijas, la obligó a buscar trabajo.
Un sobrino le comentó que en la construcción se “gana bien”, por lo que la exhortó a laborar como oficial en albañilería, pues era un trabajo del que ya tenía nociones, y además, era una forma de honrar lo que su esposo le enseñó.
Hace un año, encontró trabajo en una empresa constructora de la Ciudad de México, quien le dio la oportunidad de comenzar a trabajar en el área de limpieza, pero su disposición y el conocimiento previo le fueron abriendo camino para hacer actividades de tabla, pintura, electricidad, plomería, entre otras.
Afortunadamente, ha encontrado un ambiente laboral donde sus compañeros (hombres) la respetan, y han tenido la disposición de enseñarle más técnicas para mejorar sus labores o evitar que se lastime, y eso le ha permitido incursionar en otras áreas de la construcción.
Su curiosidad por aprender más del oficio le ha brindado la oportunidad de tener nuevas responsabilidades. A finales del año pasado le tocó trabajar en Toluca, en un edificio del centro de la ciudad, donde colocó aire acondicionado, tubería para electricidad y cuerdas.
Actualmente, su hija mayor de 19 años encontró inspiración en el trabajo que realiza Norma y en las enseñanzas que le dejó su papá, por lo que se graduó como técnica electricista; lo que le ha dado la posibilidad de sumarse a la plantilla laboral de la empresa donde labora su mamá y de viajar a las obras que la constructora tiene a lo largo del país.
Norma, al igual que otras mujeres trabajadoras en diferentes oficios o profesiones, se enfrenta a buscar una apta organización para equilibrar su tiempo entre trabajo y familia. Su horario laboral y el tiempo de traslado, le implica pasar propiamente todo el día fuera de casa, dejando a su hija más pequeña al cuidado de su otra hermana.
