MUJERES EN LA INDUSTRIA DE LA CONSTRUCCIÓN LA IMPORTANCIA DE LA SALUD MENTAL DE LAS MUJERES
Por: Ligia Pérez García
La industria de la construcción ha sido históricamente dominada por hombres. En las últimas décadas ha ido transformándose, permitiendo que las mujeres tengan mayor participación en esta rama. Algunos sectores donde la presencia de la mujer ha crecido recientemente son la ingeniería, arquitectura y diseño. Actualmente en México, cerca de 150,000 mujeres trabajan en la industria de la construcción, según datos compartidos por el Instituto Nacional de Geografía (INEGI).
Sin embargo, las mujeres a menudo siguen enfrentando desafíos que impactan directamente en su bienestar físico, mental, emocional y profesional.
El entorno laboral en este sector suele ser mucho más desafiante y estresante en comparación con otros sectores. El trabajo de la construcción se rige por contratos con plazos de entrega limitados, horas de trabajo extendidas, poca conciliación entre la vida laboral y familiar, presión para cumplir con los tiempos y el presupuesto, lo cual afecta a los trabajadores en general.
Además de estos desafíos, las mujeres que trabajan en la construcción enfrentan obstáculos tales como el rol de género, desigualdad salarial, falta de oportunidades y condiciones de trabajo adversas. Todo ello puede generar altos niveles de ansiedad y estrés, así como afectar su desempeño laboral, productivo y las puede llevar a tener un deficiente desempeño con los compañeros de trabajo.
En relación con el trabajo de campo, particularmente en la construcción, las mujeres suelen ser minoría, lo que puede generar un sentimiento de vulnerabilidad frente a sus compañeros que no siempre están abiertos a la inclusión. Muchas aún se enfrentan a una cultura laboral machista y discriminatoria, lo que impacta directamente en su salud mental. Esto puede generar un entorno muy desafiante que repercute en su desempeño, manifestándose a través de bajo rendimiento, poca motivación, ansiedad, estrés, ausentismo y poco bienestar en general.
¿Qué se puede hacer desde las organizaciones?
La psicología laboral y organizacional ofrece herramientas para intervenir en los factores que afectan la salud mental y emocional de los trabajadores en la construcción. Es esencial que las empresas implementen políticas que ayuden a concientizar sobre la importancia del bienestar integral, desarrollando programas de salud mental que alienten a los trabajadores a buscar ayuda cuando lo requieran.
Es fundamental que las empresas propongan estrategias de intervención para mejorar la inclusión, la equidad de género y el desarrollo profesional de las mujeres, donde se promueva un ambiente más inclusivo y respetuoso, considerando las particularidades del entorno.
La implementación de estas estrategias ayudará a cambiar los estereotipos de género, fomentando la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres, así como el respeto y la valorización de las capacidades y habilidades de la mujer.
Acciones clave para el bienestar de las mujeres en obra
Fomentar el equilibrio entre vida personal y laboral: mediante horarios flexibles o trabajo desde casa en labores administrativas (planos, revisiones, etc.).
Capacitación en manejo del estrés y resolución de conflictos, que permita desarrollar una mayor tolerancia ante situaciones adversas.
Promover la igualdad de oportunidades e impulsar la presencia de mujeres en liderazgo y toma de decisiones.
Brindar apoyo psicológico y programas de bienestar emocional, para ayudar a las mujeres a lidiar con el estrés, la ansiedad, la depresión, y problemas laborales o personales.
Hacia una cultura de prevención
Las organizaciones deben considerar la salud mental como parte del bienestar integral, y no como un aspecto aislado. Implementar estas medidas dará como resultado:
Relaciones laborales más positivas
Un entorno más seguro y saludable
Mayor productividad
Un buen clima laboral en general
Promover una cultura de prevención, respeto e inclusión permitirá no solo que las mujeres se desarrollen con plenitud en la industria de la construcción, sino que también se eleven los estándares de equidad, calidad y bienestar en todo el sector.
